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Cosas que un empresario no olvida

Fuente: Kaleydoscopio

El decálogo de la buena empresa. (Cortesía Kaleydoscopio)

Aceptar el desafío de ser su propio jefe es el reto que muchas personas afrontan cuando optan por el autoempleo, dejando atrás la comodidad que significa trabajar para otros, con un salario seguro y un horario definido.

Los expertos de trabajando.com tienen diez puntos para ir a la pesca de oportunidades:

1. Determinar qué proyecto de negocio queremos y tenemos. Puede que se nos ocurra una nueva idea de negocio, original, que no exista en el mercado, o podemos desarrollar un producto o servicio que ya existe, pero dándole un aire nuevo.

2. Definir cuáles son los integrantes del proyecto. Puede ser un grupo de personas con intereses en común, puede ser un socio capitalista que no tiene tiempo para estar a diario involucrado con el proyecto, pero que tiene los recursos económicos y la motivación necesaria para emprender, o finalmente puede ser todo lo contrario, alguien que quiere llevar a cabo el proyecto, pero lo debe hacer con los recursos económicos de otra persona.

3. Planificar y tomar conciencia del sacrificio que va a suponer iniciar un proyecto. Acá se tendrán que describir qué estrategias se van a seguir para llevar a la empresa hacia los objetivos fijados.

4. Buscar ubicación geográfica de la empresa. Esto puede traer una serie de ventajas que se pueden volver inconvenientes si erramos en la elección.

5. Cuándo comenzar a trabajar. En este punto se deben tomar en cuenta factores como el plazo en el pago de impuestos, esperar al momento en el que la estacionalidad de la actividad sea la más adecuada, etc.

6. Identificar con qué recursos cuentan los emprendedores. Éstos pueden ser recursos económicos, humanos, una red de contacto, etc.

7. La fijación de objetivos para llevar a cabo dos de los procesos fundamentales en la función estratégica de la empresa: la planificación y el control.

8. Lo legal. Saber qué entorno legislativo afecta o puede afectar a la empresa. Así, puede ser fundamental llevar a cabo un estudio acerca de qué forma jurídica es la mejor para la actividad que realiza la empresa.

9. Tener identificadas a las personas o entidades a las que va dirigida la actividad para poder saber qué es lo que realmente necesitan o qué es lo que pueden necesitar. Para ello, hay que segmentar el mercado.

10. Finalmente, saber cuánto va a costar desarrollar el proyecto para poder ver si se necesita ayuda para el financiamiento, o si se puede con nuestros propios recursos para comenzar la empresa.

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