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Nervios que pican, al borde de un ataque…

Fuente: Kaleydoscopio

Nervios que pican, al borde de un ataque. (Cortesía Kaleydoscopio)

Por Gabriela Pablos

Si alguna vez te han dado ganas de fumar 10 cigarrillos seguidos o si te has dirigido inconscientemente al refrigerador varias veces sin saber qué buscar y sin siquiera tener hambre, probablemente has padecido ansiedad.

La mayoría de las personas siente ansiedad por incontables motivos o estresores. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica en México, 14.3% de los mexicanos ha presentado algún tipo de trastorno de ansiedad a lo largo de su vida.

“Hay diversas causas para sentir ansiedad, es una respuesta de miedo, de insatisfacción, de extrema preocupación y nerviosismo hacia un estresor, el cual puede ser tanto interno como externo”, explicó el psicólogo César Eli Barboza.

El especialista por la Universidad de Carleton, Ottawa, señaló que algunos motivos externos pueden ser desde hablar en público, presentar un examen, una entrevista de trabajo, tener presiones laborales, familiares o económicas.

Algunos motivos internos podrían ser malestares físicos, como una pierna fracturada o alguna enfermedad que hagan sentir a la persona nerviosa o alterada por no poder operar como normalmente lo haría.

Barboza señaló que en ocasiones es muy difícil para las personas darse cuenta de que son víctimas del nerviosismo o de la compulsión. “No todas las personas están conscientes de su trastorno, por ejemplo hay personas que se muerden las uñas compulsivamente y no se dan cuenta porque es una actitud inconsciente”.

En ocasiones necesitan que personas cercanas le hagan ver a quien sufre de ansiedad que tiene un problema y que necesita buscar ayuda.

“Al mal tiempo, buena cara” podría ser el lema de quienes creen que su nerviosismo pasará después de un periodo. Sin embargo, muchos de los problemas ansiosos pueden evolucionar en algún trastorno mayor, para el cual se requiere tratamiento o terapia.

La ansiedad tiene síntomas y trastornos como las fobias o ese miedo irracional a algo específico; la compulsión como esa conducta inevitable que ayuda a disminuir la ansiedad. Las obsesiones, pánico, cansancio, irritabilidad, dolores de causa no identificables o insomnio, todos ellos son consecuencias de la cosquilleante ansiedad.

“Hay diversas formas para manejar la ansiedad, por ejemplo terapias cognitivo-conductuales en donde un terapeuta trata de exponerle racionalmente al paciente cuáles son sus orígenes de ansiedad pues muchas veces la ansiedad tiene orígenes irracionales o exagerados y el terapeuta trata de hacerlos más entendibles”, explicó Barboza.

Existen otros mecanismos, como técnicas de relajación o de meditación en donde las personas aprenden a controlar los síntomas de la ansiedad.

A pesar de que la ansiedad y sus síntomas pueden ser comunes para muchos mexicanos, pocos buscan gozar de tranquilidad. Las personas que viven con pocos niveles de ansiedad son menos propensas a caer en vicios como el tabaquismo, alcoholismo u otro tipo de adicciones.

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