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Termina sus viajes de plastilina

Fuente: Campus México

Arturo Montero, alumno de la carrera de Animación y Arte Digital (LAD) del Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara, escribió y dirigió el cortometraje animado Los Viajes

Por Carlos González Angulo

Basado en un antiguo poema y utilizando la técnica de animación Stop Motion, que captura cuadro por cuadro el movimiento de los personajes de plastilina, Arturo Montero López, alumno de la carrera de Animación y Arte Digital (LAD) del Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara, finalizó la producción de su primer cortometraje al que tituló “Los Viajes”.

La idea surgió hace tiempo, luego de que leyera un poema de Juan Eugenio Hartzenbusch que sacó de un viejo libro de su mamá y que a la vez perteneció a su bisabuelo. El texto -dice Arturo-, tiene mucha cadencia y además “comparte una analogía muy bonita para todas las personas en sí”.

En una clase debió elaborar un guión y se le ocurrió hacerlo a partir de ese texto. Después el proyecto creció y decidió llevarlo terminarlo, aunque no era un requerimiento académico ni acreditaría materias. Lo hizo –dice- por interés personal en la animación, en el cine y por aprender.

“El corto dura dos minutos y medio y con créditos, unos cuatro minutos y medio. Por la manera que optamos, es un corto muy clásico, con planos muy serenitos; quise empezar con algo muy sintético”, comenta.

Equipo humano con ganas de aprender

Varios alumnos del Campus Guadalajara colaboraron con Arturo, incluso uno de ellos le ayudó a fabricar una especie de dolly (riel para dar la ilusión de movimiento lateral de la cámara) y se asesoró con personas de la industria que conoció al participar en proyectos audiovisuales para productoras de televisión.

Fueron 25 colaboradores entre modeladores, ilustradores, diseño de personajes, y algunos que trabajan en la animática. “Estoy súper contento porque todos pusieron de su parte. Éramos estudiantes apostándole a dejar nuestras vacaciones y trabajar en un proyecto durante dos meses, dos meses todos los días. Lo bonito de este proyecto es que se hizo con pocos recursos y con ayuda de todos; cada quien aportó para que esto sucediera y la gente se sigue sumando”, agrega Arturo.

Usó una cámara Canon 5D, con tres tipos de óptica: Macro, 55mm y un lente más largo, así como la iluminación y otros materiales que le proporcionó el Laboratorio de Stop Motion, ubicado dentro del Centro de Arte y Realización Digital (CARD) del campus.

Además, se valió del programa Dragon Stop Motion para la captura de imágenes o cuadros, que trabaja directamente de la cámara a la Lap Top, ya que esto permite correr las secuencias y percibir el resultado de un fragmento.

Arturo explica que a sugerencia de los expertos que lo asesoraron capturó 12 fotogramas o cuadros por segundo, en lugar de 24, que componen un segundo de cine. La idea era simplificar el trabajo, pues con 24 es más fluido el movimiento de personajes y se requiere más experiencia.

En cuanto al reto que significó animar en Stop Motion, describe que se debe ser muy cuidadoso de la continuidad y de los movimientos de los distintos elementos de la escena.

“Todas las cosas se mueven, todas las cosas cambian y tienes que ser muy riguroso a la hora de los movimientos, porque en Stop Motion hay vuelta atrás solamente si borro los cuadros, pero no hay vuelta atrás para hacer todo”.

La primera etapa de producción comprendió dos meses de trabajo y la segunda de dos o tres semanas, más el proceso de edición. “La técnica es muy sencilla y a la vez muy complicada. Tomas una fotografía, mueves un objeto, tomas otra fotografía, mueves el objeto. Como el cine te da la sensación de que las cosas se van moviendo, aunque realmente ellas están estables, lo difícil es representar cosas sin movimiento”, explica.

Para su trabajo también recibió apoyo de la empresa Metacube, ubicada en el Parque Tecnológico del Campus Guadalajara, quienes le han brindado asesoría y mano de obra en post-producción, además de colaborarán con la corrección de color así como el formato final. Dorian Mastin, profesor de nuestra Institución lo ha apoyado con el sonido y la empresa Kaparasound colabora con la música.

Para el universitario, este trabajo fue una gran experiencia “Me llena de muchas ganas de seguir haciendo cosas. Lo que más me gustó es que todo mundo hizo un poquito; a todo el mundo que le pregunté tuvo la humildad de ayudarnos. La experiencia que obtuvimos con este proyecto, es nuestro mayor pago, salimos ganando todos”.

Arturo Montero dijo que “Los Viajes” es un proyecto que los acercó a lo que es realmente la industria. “Sabemos realmente el trabajo que toma hacer una producción, con cierto tipo de calidad. No es una producción de Hollywood, pero sí es un producto que acerca a algo muy positivo de parte de unos estudiantes, para nuestro nivel de producción, creo que está muy bien”, concluyó.

El siguiente paso, terminar de pulirlo y prepararlo para participar en festivales. SNC | Agencia Informativa

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