La Universidad Veracruzana a sus 68 años
Fuente: Voz Universitaria
Por Raúl Arias Lovillo
Este 11 de septiembre, la Universidad Veracruzana celebrará su aniversario número 68. Al quedar constituida como institución pública de educación superior, ése día inició la trayectoria que le ha dado una identidad forjada por el quehacer de cada universitario que ha pasado por sus aulas a lo largo de su existencia.
La historia de la UV es la historia de Veracruz. A los universitarios nos respalda un cúmulo de experiencias que son resultado del trabajo arduo de hombres y mujeres que con su esfuerzo levantaron las cimientes de este territorio del saber y diversidad.
Estamos forjados por una gran historia. La UV es parte esencial de nuestra entidad. Representa tradición y modernidad. Hemos sido espacio del saber científico y el humanismo. De ahí que nuestra institución tenga por principio atraer hacia sí misma lo mejor del conocimiento para ponerlo al servicio del desarrollo de la sociedad.
Durante 68 años, la Universidad Veracruzana ha atendido su responsabilidad de contribuir a la grandeza histórica de la entidad, y hoy se asume a sí misma como territorio del pensamiento libre y responsable de las ciencias y las artes.
Cuando hablo del ímpetu con que se ha fraguado esta historia de 68 años, lo hago con el respeto y reconocimiento que me merecen quienes han tenido el gran honor y la alta responsabilidad de contribuir a la conducción de su desarrollo.
Desde Manuel Suárez Trujillo hasta Víctor Arredondo Álvarez, los rectores que han tenido la oportunidad de trabajar por la preservación de ese pasado glorioso y el engrandecimiento de nuestra casa de estudios merecen mi respeto. Gabriel Garzón Cossa, Arturo Llorente González, Ezequiel Coutiño Muñoz, Rómulo Campillo Reynaud, Aureliano Hernández Palacios, Gonzalo Aguirre Beltrán, Fernando Salmerón Roiz, Fernando García Barna, Carlos Díaz Román, Antonio Campillo Sánchez, Rafael Velazco Fernández, Roberto Bravo Garzón, Héctor Salmerón Roiz, Carlos Manuel Aguirre Gutiérrez, Salvador Valencia Carmona, Rafael Hernández Villalpando y Emilio Gidi Villarreal, todos, han puesto a lo largo de esta historia sus más grandes esfuerzos para cumplir con la misión de una universidad, que con su trabajo académico ha propiciado la libertad y el progreso de nuestra sociedad.
Desde su fundación, en 1944, lo que inició como el conglomerado de las escuelas artísticas, profesionales y de estudios profesionales de aquel tiempo, la Facultad Jurídica, el Departamento de Arqueología, la Escuela de Enfermería y Parteras, la Facultad de Bellas Artes, la Escuela de Bachilleres de Xalapa, Veracruz, Orizaba, Córdoba y Tuxpan, se ha convertido –no sin dificultades– en la principal institución de educación superior de Veracruz, con presencia en prácticamente todo el territorio veracruzano, a través de sus diversas facultades, institutos, centros de investigación científica y tecnológica, laboratorios, escuelas artísticas y de idiomas.
Leales a su legado
Por eso es importante que siempre recordemos que desde su surgimiento, la Universidad Veracruzana, hace ya 68 años, tenía como horizonte la modernización y el desarrollo de Veracruz.
Ese objetivo estratégico de nuestra casa de estudios ha sido, precisamente, la piedra de toque de muchos de sus proyectos de investigación, de sus tareas de vinculación con grupos sociales, de atención a las necesidades regionales, de colaboración con los municipios y el gobierno de Veracruz.
Formamos una comunidad con más de 75 mil miembros. Somos miles de estudiantes, académicos y trabajadores.
En 2005, para darles datos más precisos, el número de académicos de tiempo completo era de mil 616; en 2012 ya contamos con mil 952. En este mismo lapso, diversificamos y regionalizamos nuestra oferta educativa, de pasamos de 140 a 180 programas.
El 33 por ciento de los profesores de tiempo completo son reconocidos a nivel nacional por su perfil integral. De 195 que tenían perfil deseable Promep en 2005, hoy contamos con 895, lo que evidencia un incremento del 459 por ciento. De ellos, el 64 por ciento está en las facultades y el resto en los institutos de investigación.
El 85 por ciento de los investigadores cuentan con doctorado y maestría; lo cual nos permitió que de 148 miembros del sistema nacional de investigadores (SNI) que teníamos en 2006 hoy tengamos 327.
Más del 85 por ciento de los programas educativos están acreditados como de calidad y el mismo porcentaje de alumnos estudia en programas que han sido reconocidos por organismos acreditadores.
En 2006, sólo seis programas formaban parte del padrón nacional del posgrado del Conacyt. Hoy, se tienen 46, de ellos 15 de doctorado, 29 maestrías y dos especializaciones. Se crearon 10 centros de investigación y cuatro institutos en los cinco campus de la Universidad.
Estos son algunos datos que explican por qué somos una de las grandes universidades de México. De eso, afirmé en el tercer informe de labores, todos los universitarios deben sentirse orgullosos. Es obra de ellos, de todos los universitarios.
No obstante, todavía hay quienes sin ninguna ascendencia moral y a pesar de ser hijos de esta noble institución en la que se formaron y de la que siempre serán parte, no cesan en su actitud de calumniar y acusar sin sustento los proyectos universitarios y a sus autoridades.
La comunidad, la mayoría de los universitarios, están conscientes del daño que causan a la Universidad, a su autonomía, a su prestigio. A quienes quieren a su casa de estudios, les indigna que la enloden con injurias y distorsiones de la realidad, más cuando saben de sus móviles personalistas y perversos.
Por último, quiero añadir que no cejaremos en nuestra obligación, como institución pública y autónoma, de sostener nuestra lealtad inquebrantable con la sociedad, principalmente la veracruzana, porque eso nos da sustento para el cumplimiento de nuestras tareas y responsabilidades académicas, nos compromete con la necesidad de formar a hombres y mujeres para la libertad y la justicia.
Sin necesidad se sacralizar este glorioso pasado, sino de nutrirnos de su legado para aprender del presente y construir un futuro promisorio, celebremos con enorme alegría estos primeros 68 años de existencia de la Universidad Veracruzana. ¡Felicidades a todos los universitarios!



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