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Monografías y biografías no son cosa del pasado

El Universal

Yanet Aguilar

Acudir a la papelería para comprar las biografías de Emiliano Zapata, Francisco I. Madero, Sor Juana Inés de la Cruz o Albert Einstein, o encontrar allí las monografías del aparato reproductor masculino y femenino, la Edad de Piedra, la historia del arte, la Guerra Fría, la Independencia de México o el Sistema Solar parecería cosa del pasado. Sin embargo, se trata de una práctica común entre los niños mexicanos contemporáneos porque éstas son base de la enseñanza, y representa una industria editorial fuerte y en auge.

Para los divulgadores de la historia, las biografías, monografías, mapas, esquemas y cromos son materiales obsoletos que de seguirse usando en la enseñanza de la educación básica deberían cumplir la función de ser sólo punta de lanza para el abordaje de los temas. Para los pedagogos son materiales complementarios e incluso esenciales para la enseñanza de la educación primaria y secundaria. Y para los editores son productos muy cuidados y con futuro a pesar de la opción de consulta virtual que se abrió con Internet.

Esos, que a menudo se ven como materiales didácticos del pasado, caducos y hasta “viejos”, que parecen poco funcionales ante las nuevas estrategias que debería proponer la pedagogía, mantienen un lugar importante en la enseñanza. Tan sólo en una de las empresas dedicadas al ramo, Ediciones Bob, venden en promedio al año 50 millones de ejemplares de un catálogo con 716 monografías, su producto líder; y producen hasta 300 mil ejemplares de cada uno de los dos volúmenes de su libro de cuerpos geométricos para armar.

En México, las editoriales dedicadas a producir materiales didácticos para la enseñanza de primaria y secundaria son varias y se han diversificado, no sólo producen los materiales tradicionales sino que también editan cromos, libros, juegos y maquetas. Hacen su propia edición de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos con textos adicionales que se venden a menos de 15 pesos en las papelerías, lugares de venta por excelencia; las monografías y biografías rondan el peso y dos pesos.

Leonor Béjar, pedagoga y docente de la Universidad Pedagógica Nacional, asegura que hoy los estudiantes pueden recurrir a Internet siempre y cuando se les proporcionen preguntas guías o qué páginas son recomendables para una búsqueda más seria, de lo contrario se pierden en medio de tanta información; mientras que las biografías y monografías son un material cómodo, de fácil acceso, económicas y con información sintetizada.

“Para los docentes, mientras más materiales didácticos tenga uno mejor, sin embargo el hecho de que carezcamos de éstos no debe ser un pretexto para la enseñanza”, señala la pedagoga.

Alberto Sánchez, director editorial de la revista Relatos e historias en México asegura que las biografías y monografías, sean de la Revolución Mexicana o la Independencia de México o de cualquier tema ,”aparte de que son escuetas, llenas de datos y fechas sólo para memorizar, son deficientes, pues el maestro qué hace con los niños ¿sólo los hace copiar eso y basta? Creo que están bien como materiales didácticos que sean la punta de la discusión o punta del relato”.

Una industria en auge

En México esta industria tiene empresas que año con año presentan un mayor crecimiento; entre las más conocidas están Sun Rise, Ediciones Raf y Ediciones Bob, esta última con 46 años de historia y que desde hace casi un lustro ha emprendido la digitalización de su catálogo, lo que permite actualizarlo.

Se trata de una industria activa y pujante, con inversiones importantes para la actualización de materiales, con un catálogo amplio. Alberto Serrano, gerente general de Ediciones Bob, celebra el catálogo que han creado, los nuevos materiales, productos y temas que abordan de acuerdo a las necesidades del mercado, de los estudiantes, maestros y padres de familia.

“Este es un trabajo muy arduo; se trata de una gran enciclopedia de toda la humanidad que se vende hojita por hojita. Eso es lo fundamental de estas ediciones. Esta hojita trae todo el contenido, trae toda la ilustración y es tan noble y tan accesible que se puede recortar, copiar, ampliar, se pueden hacer muchas cosas y antes toda esa información estaba en un libro, ahora sí está Internet con mucha información que no se sabe si es cierta, se copia, se pega y se tiene que imprimir e imprimirlo a color cuesta 25 pesos, estás cuesta uno o dos pesos”, afirma Alberto Serrano.

Esos materiales que implican el trabajo de especialistas y de grupos de ilustradores, pues siempre son ilustraciones cercanas a la imagen real pero nunca fotografías, que se plasman en contexto y abordan temáticas actuales -como han hecho al abordar temas como Internet, multimedia y realidad virtual, tribus urbanas, bullying e intimidación escolar, grupos éticos del Estado de México, biografías del actual presidente de México, Enrique Peña Nieto, o de asuntos como “el plato del buen comer” o “la jarra del buen beber”, la influenza o “alimentos transgénicos”- están en todo el país y aunque se venden muy bien en los lugares más alejados de los centros urbanos, en el DF y el Estado de México se vende mucho por la alta densidad de la población.

La pedagoga Leonor Bejar reconoce que son materiales que reproducen las versiones oficiales de la Historia de México y están alejadas de las versiones de los historiadores, también que a veces “los maestros por comodidad o por no tener estrategias para soltar a los niños para que dibujen, siempre les pedimos la biografía”. La especialista agrega que las monografías también son necesarias porque presentan un sistema con una serie de informaciones que van conectadas.

Incluso en el mercado hay libros y colecciones donde se reúnen paquetes de las biografías y monografías más solicitadas. Ediciones Larousse tiene Monografías y biografías 1º a 3º primaria y uno más de 4º a 6º primaria; Ediciones Bob tiene dos productos semejantes, uno sobre los temas básicos y otro sobre fechas cívicas y conmemorativas.

Alberto Serrano dice que al paso del tiempo han tenido que hacer correcciones, limpiar erratas y actualizar incluso conceptos y geografías.

“Antes en la monografía del Sistema Solar hablábamos de Plutón, científicamente no existe y modificamos las ediciones”, comenta Serrano..

Alberto Sánchez concluye enfático: “No sé cómo las usan pero me parecen muy inútiles ante los medios tecnológicos actuales, la SEP debería tener páginas donde los niños entren y encuentren los materiales e interactuen con la pantalla; ese es el mundo moderno”.

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