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Afrodisíaco, sí, pero ¿qué es?

Afrodisíaco, sí, pero ¿qué es?

Lo escuchamos frecuentemente…“Vamos a festejar el aniversario en un restaurante afrodisíaco”, “Mi cuñado me recomendó un afrodisíaco que, según me dijo, es infalible”, “Por el momento no necesito ningún afrodisíaco, pero quién sabe…”.

Sucede que los afrodisíacos pueden ser fármacos, alimentos, conductas, objetos u si, música o cantantes que logran la excitación por analogía o por motivos culturales. Es importante mencionar que muchos afrodisíacos funcionan por el llamado efecto placebo ya que, de acuerdo a la ciencia, no existen evidencias de su capacidad para estimular el apetito sexual.

En el caso de los fármacos afrodisíacos, su función es incrementar los niveles de testosterona, dopamina y otras hormonas. Ciertas comidas, por sus componentes, también consiguen un efecto similar.

Por una extensión simbólica, hay alimentos y productos que suelen considerarse como afrodisíacos por sus características fálicas o por asemejarse a partes del cuerpo vinculadas a la sexualidad. Ese es el caso de las bananas o plátanos y las ostras.

Puede decirse que, más allá de las características del afrodisíaco en cuestión y de las consecuencias orgánicas que producen de forma directa, el poder de estos elementos radica en los efectos que generan en la gente.

Puede ser una cosa u otra, más les recomendamos estar atentos a Facebook, esta noche a las 19:00 justo aquí  ya nos contarás con el #Afrodisiaco

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