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El agua potable como derecho humano, presente en la FILPM

El agua potable como derecho humano, presente en la FILPM

Existen condiciones, reglas formales e informales que colocan el consumo del agua embotellada como cotidiano y necesario, aunque los gobiernos omiten información oficial acerca de la calidad del agua

 

 

La población de la Ciudad de México invierte cuatro mil millones de pesos al año en consumo de agua embotellada, un dato que revela la iniquidad en la distribución del agua potable, un derecho humano que debiera cumplirse, señaló la doctora Delia Montero Contreras.

Según cifras de 2010, en México se consumen 243.6 litros de agua embotellada per cápita, lo cual representa 12 por ciento en el plano mundial; “esos son datos que dan pertinencia a la publicación y que deberían leer los sectores académicos, las organizaciones sociales y la sociedad civil”, subrayó.

Como reflejo de ello, la académica de la UAM también aportó datos nuevos sobre la distribución de empresas purificadoras, de las cuales alrededor de 50 por ciento está ubicado en el oriente de la Ciudad de México.

“Llama la atención que las purificadoras han ganado mucho terreno: abastecen 30 por ciento del mercado y se ubican en las delegaciones Iztapalapa, Venustiano Carranza, Iztacalco y Gustavo A. Madero, es decir, están enfocadas en población de bajos ingresos”, informó.

En la presentación del libro Transnacionales, gobierno corporativo y agua embotellada. El negocio del siglo XXI, efectuada en la XXXVII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, la investigadora del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) habló de la falta de voluntad política por parte de las autoridades para favorecer el correcto abastecimiento de agua en el centro del país.

Montero Contreras recordó que inició el libro luego de una estancia que realizó hace algunos años en Canadá, país que posee muy buena calidad de agua pero que, sin embargo, reportaba altas ventas del líquido embotellado, un fenómeno en el cual decidió profundizar.

“Fue muy difícil obtener información, pero al final creo que encontré el origen de las empresas. Observé que ninguna es originalmente productora y, no obstante, es una de sus ramas principales, algo que habla del potencial de ese mercado”, explicó.

Es evidente, dijo, que hay un desequilibrio natural en cuanto a la distribución del agua; las transnacionales deben su existencia a un mercado que favorece sus intereses, mientras los gobiernos omiten la difusión de información oficial acerca de la calidad del agua en el país.

 

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