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Mexicanos estudian explosión de rayos gamma

Mexicanos estudian explosión de rayos gamma

Ciudad de México.- Científicos del Instituto de Astronomía (IA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en colaboración con otros expertos internacionales, monitorearon y estudiaron a lo largo de un año los destellos de rayos gamma en el universo, un fenómeno espacial con características que en pocas ocasiones se habían observado.

Alan M. Watson Forster platicó los detalles y resultados que el grupo de mexicanos obtuvo, sucede que el pasado 25 de junio de 2016 a las 22:40 del tiempo universal, el telescopio espacial de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) Fermi de rayos gamma detectó un destello de rayos gamma (DRG) denominado GRB 160625B ubicado a 33 mil millones de años luz de la Tierra.

Cuando se detecta este tipo de rayos gamma se piensa que se trata de una supernova en donde el núcleo colapsó y formó un agujero negro que rota rápidamente y genera dos chorros colimados que son expulsados hacia arriba y hacia abajo, de tal forma que si estos chorros apuntan hacia la Tierra, entonces es posible observar el destello de rayos gamma. Sin embargo, aún no se tiene mucha información o entendimiento de cómo se emite la luz en una explosión de rayos gamma.

Casi inmediato a esta detección, el telescopio espacial notificó a una red de telescopios robóticos terrestres que observan el cielo en longitudes de onda del óptico e infrarrojo para obtener registros desde la Tierra.

El telescopio MASTER en Tenerife, España, logró de forma casi instantánea observar en luz visible esta explosión y detectar la polarización de luz de dicho fenómeno. “Cuando se observa la luz —que son ondas electromagnéticas— con un ángulo de vibración aleatorio en diferentes direcciones, se dice que no es luz polarizada. La luz polarizada tiene una dirección preferencial vibrando más hacia una dirección en un ángulo específico.

Conocer la polarización de la luz permite a los astrofísicos tener mediciones de los campos magnéticos involucrados en los eventos y así entender cuál es el fenómeno que produce los electrones acelerados en un campo magnético organizado y no aleatorio. De esta forma, se puede entender la naturaleza de la radiación y los procesos a través de los cuales se emiten los DRG.

Hay muy pocos destellos en los que se logra registrar la polarización y parte de la razón es que muchos de ellos no duran el tiempo necesario para detectarlos de esta forma. En esta ocasión, el DRG duró 300 segundos, que permitieron obtener observaciones en polarización. No se sabe por qué fue tal la duración del destello.

Dentro de estos telescopios programados para seguir los DRG, se encuentra el mexicano ubicado en el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir llamado Harold Johnson. Este es una colaboración internacional que se realiza entre la UNAM, con las instalaciones; el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), mediante parte del financiamiento para modernizar el telescopio; y NASA, pues la agencia colocó la cámara RATIR en el telescopio que observa en seis bandas del óptico con la tarea de detectar estas explosiones como primordial objetivo.

Los resultados obtenidos por los investigadores describen una caída de luz en diferentes bandas del óptico que se registraron durante los últimos días de observación, lo que arroja información sobre los jets que emiten los DRG.

Los chorros son objetos espaciales ultrarrelativistas en donde la materia expulsada viaja casi a la velocidad de la luz y son generados por la rotación y probablemente por campos magnéticos alrededor del agujero negro al que pertenecen. Son fenómenos muy comunes en el espacio y que también se observan de forma parecida en cuásares, estrellas jóvenes o en sitios donde hay objetos masivos girando en el centro y material rotando alrededor.

Aunque no se entiende por qué fueron 300 segundos los que se extendió este pulso explosivo, este tipo de investigaciones y resultados podrá ayudar a astrofísicos teóricos a predecir el origen, comportamiento y duración de los DRG.

Esta investigación generada por 31 científicos —de los cuales cinco son mexicanos—, ha sido recientemente publicada en la revista científica Nature, pues en su labor buscan colaborar en el desarrollo de la astrofísica.

”Nuestros resultados podrán ayudar a la nueva generación de investigadores al otorgarles datos de cómo funciona la emisión de luz para que ellos puedan entender esto a través de sus modelos, de esta forma cotejar con algún patrón para la próxima vez que suceda y poder observar la polarización”, concluyó el investigador.

Por Tania Robles/Conacyt

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