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“Por mi raza hablará el espíritu”, entrevista a José Vasconcelos

“Por mi raza hablará el espíritu”, entrevista a José Vasconcelos

Con fotografía de Bernardo Moncada Rodríguez hablemos de educación a través de la voz de José Vasconcelos en su aniversario

 

 

 

Sólo por el placer de hablar sobre nuestro tema preferido, recordemos al oaxaqueño José María Albino Vasconcelos Calderón, hijo de un agente aduanal, por lo que desde los tres años de edad vivió en la frontera de los Estados Unidos, luego en Piedras Negras desde donde cruza la frontera para asistir a la escuela de Eagle Pass, Texas.

Cuando tiene trece años viaja a Toluca donde asiste al Instituto Científico y Literario, para continuar su peregrinar rumbo a Campeche donde asimila abundante literatura francesa. Posteriormente regresa a México donde se inscribe en la Escuela Nacional Preparatoria que era baluarte principal del positivismo, y más tarde en la Escuela Nacional de Jurisprudencia donde se graduó de abogado en 1905.

 

Pero vamos con la entrevista…directo, hablemos del lema de la UNAM

El lema de la Universidad: “Por mi raza hablará el espíritu”, justifica la cosmovisión misticista, y el propósito y la orientación de la propia Universidad, surge de un discurso pronunciado ante la Confederación Nacional de Estudiantes donde rescatamos su concepción sobre dios y la religión, contenida en el lema universitario.

Había que comenzar dando a la escuela el aliento, superior que le había mutilado el laicismo… Era indispensable introducir en el alma de la enseñanza el concepto de religión, que es conocimiento obligado de todo pensamiento cabal y grande… Usé de la vaga palabra espíritu, que en el lema significa la presencia de Dios… En suma, por espíritu quise indicar lo que hay en el hombre de sobrenatural y es lo único valioso por encima de todo estrecho humanismo y también, por supuesto, más allá de los problemas económicos que son irrecusables pero nunca alcanzarían a normar un criterio de vida noble y cabal (Matute, 1983: 212).

¿Y luego, dónde inicia su preocupación por el sistema educativo mexicano?

Justo en los últimos años del gobierno de Díaz, siendo opositor no sólo con la pluma, sino directamente en un asalto a un cuartel de tropas porfiristas, forme parte del Partido Antirreleccionista y apoye la candidatura de Francisco I. Madero razón por la que salí del país.

Vencido Huerta regreso para la Convención Nacional como Ministro de Instrucción con Eulalio Gutiérrez entonces presidente provisional por la Convención.  Más de nueva cuenta abandone México hasta el triunfo del movimiento constitucionalista y no fue hasta la caída de Carranza en que Obregón me nombra Rector de la Universidad Nacional desde donde organizó la educación en sus distintos niveles y bosquejo la estructura de lo que sería la Secretaría de Educación Pública.

¿Para usted, qué es la enseñanza?

La enseñanza se organiza, en consecuencia, partiendo de las matemáticas y terminando en la sociedad (Vasconcelos, 1952: 55 De Robinsón a Odiseo)

¿Y para qué nos sirve la educación?

La educación debía de dar al educando cierta especialización técnica, que le permitiera ganarse la vida, pero debía trascender más allá, es decir, proporcionarle una visión general del mundo invisible a los sentidos, que se aprecia con el intelecto y que está conformado por valores que están más allá de lo práctico y lo empírico.

Las facultades mediante las cuales se obtiene el conocimiento son: los sentidos, el intelecto, la imaginación y las emociones… En el estado estético, que es el más alto estado de conciencia, la imagen recrea el objeto percibido; la imagen es una representación que enriquece al objeto. El filósofo, “artista de la totalidad” usa su imaginación cuando las ideas son insuficientes para organizar sus experiencias… el verdadero conocimiento es en sí mismo estético (Sametz de Walerstein, 1991: 66-67).

“La verdadera novedad consistió en concebir la educación como una palanca para remover conciencias, como un despertar del mexicano, que se realizaría no sólo por la experiencia escolar, sino por la difusión de la cultura, de los libros” (Sametz de Walerstein, 1991: 11).

Entonces… ¿Cuál es su propuesta concreta en materia educativa?

La propuesta se basa en cinco valores: 1) sentir la cultura mestiza como base del concepto de mexicanidad; 2) mexicanizar el saber… hacer objeto de estudio la antropología y el medio natural del país; 3) hacer de Latinoamérica el centro de una gran síntesis humana; 4) Emplear el sentido de servicio y amor fraterno del ser humano, como medio de ayuda a los más desprotegidos y, 5) valerse del industrialismo… para promover el progreso de la nación (Sametz de Walerstein, 1991: 66).

¿Cómo lograrlo?

Para ello la influencia del maestro es decisiva, para despertar los valores morales y espirituales del alumno. La misión del maestro consiste en provocar el desenvolvimiento de las potencialidades nobles del alumno.

La ética que propone Vasconcelos deberá estar basada en la tolerancia y la fraternidad.

¿Y el arte?

No hay más, la emoción o intuición estética es el método para conocer la realidad. “El secreto de este poder consiste en que nos pone en común con las formas más nobles y las realidades más altas de la conciencia” (Ibíd.: 78).

¿Qué papel juega la ciencia en nuestra sociedad?

“La filosofía en su totalidad, fue arrojada de las aulas como antigualla y remplazada con la sociología las enseñanzas científicas fueron perfeccionadas, instaladas casi con lujo. La biología, la física y la química dieron base a toda educación impartida; por aquel tiempo incluso el problema del ser lo buscábamos en los residuos de la probeta del laboratorio experimental (Ibíd.: 56).

Entonces, ¿cuál es el elemento necesario para explicar su proyecto científico-humanista?

La ciencia en efecto, no es una simple interpretación matemática formal de la realidad (sumisión de la realidad a formas), sino el descubrimiento de que los objetos sensibles se mueven con independencia de las formas del discurso y según sus propias, precisas y características normas (Vasconcelos, 1945a: 10).

El pensar del filósofo, a decir de Vasconcelos, debe ser como el de la ciencia: apegado a la realidad.

“La ciencia es la tarea de nuestra época y por ningún motivo debemos eludirla” (Ibíd.: 22).

¿Qué tanta filosofía existe en la ciencia?

Fue barbarie de la época positivista excluir de las Facultades el estudio de las Humanidades. Pero sería ceguera dejar al filósofo sin conocimiento somero de las hipótesis atómicas y la teoría del cuanto… Filosofía que atiende a las conclusiones de la ciencia empírica, es la única posible en la América que fue positivista… (Ibíd.: 20).

En resumen ¿Qué es ciencia?

“Usando el dato científico a lo Bacón, es decir, con fines exclusivamente utilitarios, se conquista poder relativo sobre las cosas, pero no se llega a construir pensamiento generalizador, ni sentido filosófico de la existencia” (Ibíd.: 21).

La ciencia es una parte de la filosofía, porque ésta existía antes de la ciencia y su campo de acción va más allá de lo que pretende la ciencia.

“En rigor, la ciencia no es otra cosa que la teoría de la técnica, la manera más general de nuestras relaciones con el objeto” (Fernández, 1942: 66).

“La razón y la ciencia no forman los auténticos valores humanos, es la emoción la que nos hace vivir lo propiamente humano”

Para concluir ¿qué autores nos recomienda?

Recuerdo que a mi paso por el Ateneo de la Juventud donde en sesiones maratónicas leían a Platón. Nietzsche, Schopenhauer, Bergson, y muchos más autores, entre los ateneistas se cuentan Antonio Caso, Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes y muchos más personajes que destacarían en el campo de las letras y el pensamiento mexicano, grandes y muy profundas enseñanzas.

(Con información de Anastasio Sosa Ramos)

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